Pagoda

De WikiJAM

1.- Templo de las religiones de Extremo Oriente, en especial el caracterizado por presentar en cada piso un tejado inclinado con los aleros curvados hacia arriba, lo que en conjunto le da un aspecto de torre piramidal.

2.- Edificio o edículo de esas características.


Etimología

Del portugués pagode, originalmente 'deidad oriental', de donde, por extensión, 'templo consagrado a esas deidades'. El término portugués, del dravídico (familia de lenguas del sur de la India, como el tamil) pagodi o pagavadi (propiamente, apelativo de Kali, la esposa de Siva); a su vez del sánscrito bhagavati, 'diosa', femenino de bhagavat, 'santo, divino'.

Fuente

Para el préstamo del portugués, todos los diccionarios. Para el étimo indio, CB, Vox, GDLC y TLF, éste citando la autoridad del "Französisch Etimologisch Wörterbuch".


Comentarios

1.- Existe una teoría alternativa para el étimo del término portugués, que hace provenir pagode del persa butkada, compuesto de but, 'ídolo', y kada, 'residencia'. Éste fue el étimo aceptado durante un siglo por el DRAE, desde la 12ª edición (1884) hasta la vigésima (1984), saltándose el origen próximo luso, y sigue estando extendida en diccionarios anglosajones (como OLED o Wikipedia).

Aunque el supuesto étimo persa encaja muy bien semánticamente, resulta a mi juicio menos verosímil que el dravídico, tanto por razones fonéticas como históricas: los portugueses se asentaron en la costa sur de la India, pero no tuvieron relaciones relevantes, que yo sepa, con el actual Irán; haría falta encontrar un eslabón intermedio.

Claro está que la objeción histórica al supuesto étimo persa (no, a mi entender, la fonética) decaería si se acepta, con el filólogo italiano Pianigiani (Vocabolario Etimologico della Lingua Italiana, 1907) que butkada es una palabra no sólo persa, sino también indostánica, en este caso derivada del sánscrito bhuta-kheta, con el mismo significado de 'templo de ídolos'. Pero esta tesis no parece haber gozado de predicamento, pues no la he visto recogida en ninguna obra más moderna, incluyendo el diccionario italiano Garzanti, que asume la tesis mayoritaria.


2.- El DRAE, seguramente por fidelidad al sentido inicial, es el único diccionario consultado (con Vox, que le sigue servilmente) que no incluye en su definición una descripción morfológica como la que he intentado más arriba, con lo que deja al lector en ayunas de la característica más llamativa de lo definido en el uso actual del término e impide comprender usos por extensión a otros edificios de forma similar. En cambio, añade una segunda acepción como 'cada una de las deidades que en [esos templos] se adoran', que, siendo también fiel al original portugués no he visto usada nunca en español.

Por otra parte, al limitar la indicación etimológica al préstamo del portugués (seguramente por inseguridad sobre el étimo remoto, vista la conttradicción de la teoría asumida anteriormente con la autoridad de Corominas y del FEW), esa información resulta de escasa utilidad y ninguna profundidad. Este es un defecto del que adolecen con cierta frecuencia las notas etimológicas de nuestro principal Diccionario.


3.- Aunque el término portugués es del primer tercio del s. XVI, Corominas no data la aparición de la palabra en España hasta bien entrado el s. XVIII, lo que resulta algo extraño, teniendo en cuenta que ya en el s. XVII había importantes relaciones con Japón (a través de los misioneros jesuitas, o de la embajada nipona que llegó por barco a Coria del Río y permaneció allí largo tiempo). Curiosamente, la primera documentación del término en francés (en 1545) es ¡la traducción de una carta de S. Francisco Javier!

Consultado CORDE, la primera aparición que registra de nuestro término es en 1585, en la obra Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del gran Reino de la China, de Fray Juan González de Mendoza, quien, por cierto, pondera la riqueza y suntuosidad de estos templos, que llama "monasterios", pero no los describe, seguramente porque las "pagodas" que vio no respondían a la estructura de las que hoy representa la palabra. La data del término se remonta así dos siglos antes de lo que estimaba Corominas y se aproxima más al caso portugués y francés...pero sigue sin aparecer la carta de San Francisco Javier que tradujeron los franceses.

La Academia introdujo por primera vez el lema "pagoda" en su Diccionario en 1832.

Autor

Solitarius


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