Enseña de "La coma de plata", creada por Paloma Canivet


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Concurso
La coma de plata

Feria del Libro de Madrid,
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El concurso se celebró a lo largo de la Feria del libro de Madrid del año 2005.

El 4 de julio a las 20 horas, en un acto en el Centro Cultural del Círculo de Lectores (O'Donnell, 10, Madrid) con la participación del escritor Alejandro Gándara se desveló el resultado de las pruebas del concurso.

Los ganadores fueron:

 

Coma de plata:

Tomás Alonso Fernández

 

Nivel avanzado:

Anabel del Monte Fernández

Luis María Iturmendi García

Cristina García Rodríguez

Ruth Torralba Piqueras

Fernando Valverde

 

Nivel básico:

Alba Fominaya Meyer

Esther Moyano Sestayo

Manuel Gonzalo

Adolfo Suárez Palacios

Dolores Fernández de Sevilla

 

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De izquierda a  derecha: Alejandro Gándara, José Antonio Millán y siete de los ganadores.
El segundo por la derecha recibió la Coma de plata (foto: Círculo de Lectores).

 

 

Y éste es el resultado y la procedencia de las pruebas:

 

Nivel basico

En tiempos de guerras y conquistas había dos clases de hombres: los que hacían algo y salían para adelante con títulos de nobleza, fortuna y grandeza, o morían de un modo glorioso, y los otros, los que morían de la fiebre en los intervalos de los combates o picados por un alacrán o comidos por una culebra, como le había sucedido al tío de uno de los soldados que iban en la expedición.

Ramón J. Sender, La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, Madrid, Magisterio Español, 1967, pág. 36

Nivel avanzado

La Gran Estación Central tenía cinco bóvedas de hierro; la de enmedio, altísima, para seis vías, las adyacentes, un poco más bajas, con cuatro vías cada una, y más bajas que éstas, las de los extremos, con dos cada una.

Rafael Sánchez Ferlosio, La hija de la guerra y la madre de la patria, Barcelona, Destino, 2002, pág. 127

Coma de plata

Tenía que reconocer que el otro le sorprendía de vez en cuando. Por un lado, debía de sufrir alguna dificultad con el idioma, quizá hasta con el lenguaje: la rigidez del que está siempre traduciendo el punto de duda y la distancia entre códigos opacos—, y también la rigidez del que está acostumbrado a vivir consigo mismo en un mundo sin palabras. Por otro, se alimentaba deprisa de lo que escuchaba.

Alejandro Gándara, Ciegas esperanzas, Barcelona, Destino, 1992 (en Destinolibro 1994, pág. 67)

 

Creación 7 de julio del 2005

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